El “vuelo de la mariposa”

“El vuelo”

Así definen la técnica:

“El vuelo de la mariposa” es una “visualización guiada”, una meditación centrada en el chacra del amor: el chacra del corazón. Podríamos llamarlo “Meditación a través del amor”.

A través de esta experiencia podremos conectar con ese otro plano de existencia en el que nos esperan los que nos han precedido en el paso al Más allá.

La Fuerza del Amor es la potencia que actúa en “El vuelo de la mariposa”. Hemos comprobado que, al ser nuestro deseo el de comunicarnos con «nuestros queridos del Más allá», podremos proyectar nuestra conciencia hacia esa onda mental, a través de la cual nuestros seres traspasados pueden comunicarse con nosotros. Para ello las conciencias de ellos y nosotros han de acercarse a través de la «frecuencia del amor». Sólo a través de corazones abiertos al amor, se alcanza el campo de frecuencia que va a permitir el encuentro.

 Hemos observado que “El Vuelo de la mariposa” resulta imposible si la persona permanece en un estado de desesperación, odio, rabia o algún sentimiento semejante.

Por lo tanto, es necesario que usted haya asumido o, al menos, tenga verdadera voluntad de asumir, que la situación respecto a su ser querido traspasado no tiene “vuelta de hoja” no sé decirlo de manera más firme. Para ello, tendrá que haber tomado la decisión de incorporar en su vida esa nueva e irreversible circunstancia, y que esta situación no se convierta en una opresora que le deje sometido al sufrimiento. Usted deberá estar decidido a volver a ser el dueño de su vida, de su nueva vida, en la medida de lo posible. Deberá haber tomado la determinación de elaborar su duelo.

Hay muchas formas de situarse ante la irreversibilidad del fallecimiento de un ser querido. No es aquí el lugar en el que analizar las múltiples reacciones ante un hecho tan luctuoso, pero simplificando muchísimo, podríamos hacer cuatro grupos:

  1. Aquéllos que se abandonan al sufrimiento sin más.
  2. Los que suponen y esperan que el tiempo “curará” las heridas.
  3. Aquéllos que dan por hecho que quienes nos precedieron en el paso por la muerte han dejado de existir como seres vivos, que sólo viven en su recuerdo y que todo rastro de ellos acabará con su propia muerte. Estas personas se limitan a vivir de ese modo, “sin buscar”, porque están convencidos de que “nada hay que encontrar”.
  4. Los que pueden incorporar en su vida la nueva situación y se conforman con estar unidos por el recuerdo con la persona que les precedió en la muerte, y que esperan el final de su vida en la Tierra, para volver a reunirse con ellos y no necesitan más.
  5. Los que no se conforman con ninguna de estas actitudes anteriores y que, no pudiendo soportar el vacío existencial que les provoca la muerte de un ser cercano y querido, emprenden su búsqueda con decisión.

Estas personas están dispuestas, si fuera necesario, a poner en duda el andamiaje desde el que hasta ese momento han construido su vida. Necesitan conocer qué es la muerte, libres de ideas preconcebidas, y buscan desde cero, enfrentándose, incluso a sus propios pre-juicios.

Estas personas pronto se darán cuenta de que su noción sobre la muerte es la “opinión general” de su medio. Se percatarán de que sobre la muerte sólo creen lo que “todos opinan”, y que en realidad “nadie sabe nada”, porque todos han pasado, como él mismo, de puntillas ante un tema “tabú”, quizá el único que sigue todavía vigente.

Estas personas, ante el lógico dolor que provoca el mayor de los “sin-sentidos” la muerte, están decididas a escuchar la llamada que brota desde su interior, pues se sienten impulsados a buscar una explicación ante lo ABSURDO de la muerte, entendida como la aniquilación de la persona.

 Si el fallecimiento de un ser querido le sitúa a usted en el cuarto punto. Si cree que le ayudaría a asumir la nueva situación en el caso de que hubiera “alguna posibilidad” de continuar su relación con su ser amado. Si se siente llamado a investigar si hay alguna posibilidad de poder conocer si sigue existiendo, dónde y cómo se encuentra, qué hace, qué siente… cómo VIVE; con “El vuelo de la mariposa” podrá tener esa oportunidad, sin más médiums (intermediarios) que usted mismo.

No estoy diciendo que sea fácil, pero, cumpliendo las condiciones que describo en esta explicación, y que fundamentalmente dependen de su actitud, salvo en algunas ocasiones, podrá usted lograrlo.

Nuestra función es únicamente la de ayudarle para que usted logre el contacto. Afortunadamente hoy existen muchas maneras de conseguirlo; “El vuelo de la mariposa” es una más. Pero ésta, como venimos diciendo, sólo es posible mediante la potencia del Amor, y la total Confianza que, al menos nosotros mi esposa y yo y nuestra hija traspasada —que es la “guía espiritual” que nos permite conectar con el Más allá, tenemos en Jesús. Ella nos ha dicho que “es Él quien desea y permite el contacto”. Nosotros sólo somos la herramienta de la que Jesús se sirve para llevar consuelo a los corazones que sufren, ante la temporal separación física de sus seres queridos fallecidos. ¡Nada más!

Es muy importante que durante la experiencia se esfuerce por evitar todo tipo de análisis, ya que éstos provocarán que sus pensamientos interfieran continuamente en ella, haciendo menos creíble lo que está experimentando, pues estará usted percibiendo ráfagas de sus propios pensamientos, y de ese modo estará impidiendo que la experiencia se desarrolle por sí misma.

Deje volar a su Mente tranquilamente. Hágalo como si fuera a proyectar un sueño. ¡Los análisis déjelos para más tarde! Ya tendrá tiempo para ello, pues la experiencia se graba y, además, podrá repetirla cuantas veces sean precisas para aclarar las dudas que le surjan.

Acérquese a la experiencia confiadamente. ¿De qué serviría hacerlo desconfiando? Usted mismo estaría eliminando la posibilidad de tener una experiencia que seguramente le dará mucho que pensar. Así pues, si en su corazón surge el deseo de vivirla, dele una oportunidad, él se la está pidiendo.

Que la sencillez con la que se experimenta “El vuelo de la mariposa” no sea un obstáculo para depositar su confianza. Piense que el ejercicio consiste en hacerle experimentar el amor, y el amor es el sentimiento más espontáneo. No necesitamos por tanto grandes rituales, ni tampoco ninguna seriedad añadida porque, según nos dijo nuestra hija: «Para que “El vuelo de la mariposa” sea posible, es necesario poner en ello ¡Amor! y ¡Confianza! …Lo demás dejarlo en manos de Jesús».

Así pues, si usted proyecta su conciencia influido por una curiosidad malsana, o cualquier otro propósito ajeno al amor, el contacto resulta imposible.

Es preciso tener esto último en cuenta, ante toda intención de acercarnos al mundo de los espíritus en general, pues nos arriesgamos a conectar con seres que permanecen en el odio, la rabia o el engaño. Estos son los llamados «espíritus burlones». Mucho peor incluso, podríamos conectar con seres verdaderamente dañinos y maléficos. Nadie se acercaría a una cepa de virus sin prevención, sin “guantes y mascarilla” por ejemplo.

Verosimilitud a través de los resultados

Respecto a la verosimilitud de la experiencia; si bien lo más verosímil será lo que cada uno llegue a experimentar, podemos contar brevemente algunos ejemplos:

Personas que nada conocen sobre cómo se desarrolla la vida en el Más allá, se sorprenden si descubren, por ejemplo, que su ser querido fallecido vive en aquella dimensión acompañado por su antigua mascota. O, si les muestran una casa y les dicen que allí viven. Sólo sabrá que eso ocurre y por qué, quien se haya interesado por investigar lo que hasta hoy se conoce respecto del Más allá. De todas formas, si algo les resulta extraño, no tienen nada más que preguntárselo a su contacto. Él, tranquilamente se lo explicará.

Se ha dado el caso de una señora a quien no informé de lo que íbamos a hacer, que, tras haber establecido contacto con su hija fallecida tres años antes, ve y también se comunica con un muchacho, que fue compañero de hospital de su hija y por quien ella sentía mucho cariño. Lo sorprendente del caso es que, como dijo ella misma al concluir la experiencia: «Yo no sabía que Daniel (nombre supuesto del chico) había fallecido». Supimos que el joven llevaba ya seis meses en el Más allá.

Ejemplo de un caso concreto: Doña Luisa (nombre supuesto) había tenido un sueño en el que su abuelo Emilio (nombre supuesto) le decía que estaba muy cansado de caminar. Suponiendo que el abuelo (no creyente) estaba perdido en el Más allá, deseaba conectar con él para poder ayudarle. Durante la experiencia, pedimos a mi hija que llevara a esta señora con su abuelo. La llevó ante una persona. Como la señora no la reconociera dijo: «Ése no es mi abuelo». Sin embargo, “la guía” insistió: «Que sí, que sí es tu abuelo». Pedí entonces a la señora que se acercase más a aquella persona y, para sorpresa de todos, comprobó que sí, ¡qué era su abuelo!, pero ¡su otro abuelo! Su abuelo Rafael. (nombre supuesto) …¡Oh!, sorpresa, no esperaba encontrar a “ese otro abuelo” así mismo tan querido para ella. Vio también a su abuela y, después de abrazarlos y “charlar ampliamente” ¡sí, charlar! con ellos, se despidieron y, ahora sí, “nuestra guía” la llevó ante el señor Emilio, …que era el abuelo que a esta señora le había motivado el deseo del contacto.

 En otra ocasión, cuando una señora vivía su experiencia, se presentó ante ella una niña. Ésta decía a la señora que se conocían, pero la señora no la recordaba. Les animé entonces para que se abrazasen. En ese momento ésta reconoció su olor y supo de quien se trataba: era una niña que se encontraba en el mismo hospital que su sobrino, y que falleció unos días antes que él. Ella sólo la trató durante su último mes de estancia en la tierra. En aquel tiempo los estragos del sufrimiento por el que esta niña había pasado la habían afectado físicamente. Cuando la vio en el Más allá, la niña estaba espléndida, feliz y llena de vida, por lo que la señora no la reconocía, pero cuando se abrazaron, cuando estas dos almas experimentaron el amor, entonces fue cuando verdaderamente la señora experimentó “El vuelo de la mariposa”: ¡Se abren los ojos del alma! El alma ve con la mente y siente con el corazón.

Hace unos días (octubre del 2003) apareció un chico desconocido por todos los presentes, y que nos manifestó que estaba muy triste por el sufrimiento con el que sus padres estaban llevando su fallecimiento. La persona (una madre) que estaba experimentando “El vuelo de la mariposa”, sintió vivir en sí misma la tristeza de este chico, comenzó a llorar y hubo que retornarla. Unos días después, estando en un congreso sobre “Vida después de la muerte” en Hellín (Albacete), conocimos a una familia que residían en Galicia. En el congreso había muchas personas, naturalmente podría habérselo propuesto a muchas de ellas, sin embargo, aunque no era mi intención hacerlo allí a nadie, algo en mi interior me empujó a ofrecer a esos padres la posibilidad de la experiencia. Lo hizo la hija, pues ella se encontraba más serena. Cuando esta chica conectó con su hermano, éste manifestó que fue él quien unos días antes se había presentado en mi casa. La señora que unos días antes había contactado con él estaba presente. En la misma sesión, la hermana de este chico pudo conectar con el hijo de esta mujer, al que describió perfectamente y con el que su madre pudo hablar largamente, siempre a través de la chica, claro.

Ocurre también que algunas veces se cruza en la experiencia alguna entidad que no sabe que ha muerto, pues se ve vivo, y se siente perdido ya que nadie le ve y nadie le oye. Son personas normales que están “pagando” las consecuencias de su desconocimiento de lo que sucede cuando dejamos nuestro cuerpo físico. Hay miles de testimonios semejantes en la amplia bibliografía sobre el Más allá. En esos casos les hemos podido ayudar a encontrar el camino que les lleva hacia la Luz.

También suele ser frecuente tener un encuentro con el guía (ángel de la guarda) de la persona e incluso con Jesús o María, ya que durante esta experiencia conectamos con el Plano Crístico, lugar en el que antes o después viven los traspasados de nuestra cultura, fueran o no creyentes en la tierra, y que ya han alcanzado la Luz. Esta experiencia suele llegar acompañada de una fuerte impresión de amor y profunda gratitud, independientemente de la creencia o no de quien la esté experimentando.

Generalmente, mediante este ejercicio, las personas que cumplan los requisitos que hemos expuesto, sin necesidad de un entrenamiento previo, y con poca dificultad, tienen la ocasión de convertirse en su propio médium, ante las personas que ama y que están en esa «Otra Dimensión». A veces las expectativas pueden bloquear la experiencia, pero esa circunstancia se llega a eliminar intentándolo unos días más adelante.

Ocurre además, que una vez establecido el contacto, la persona que está viviendo la experiencia, puede comunicarse con los seres traspasados de otra, que simplemente esté presente durante la sesión. Recuerden lo que les he contado más arriba que ocurrió en Hellín.

Estamos observando también que al repetir la experiencia tres o cuatro veces, las personas aprenden a controlar su capacidad psíquica, y desarrollan la mediumnidad que les permite seguir comunicándose con sus seres del “Otro Lado”.

 Para terminar: Queremos dejar claro que no olviden que a nosotros también se nos fue una hija. Sirva esto para dejar constancia de que jamás utilizaríamos su nombre para algo que no fuera considerado por nosotros como “sagrado y profundamente espiritual”. Así es como consideramos “El vuelo de la mariposa”. Así se lo presentamos y así, en el Nombre de Jesús, les ofrecemos nuestra colaboración y ayuda.

Una cosa más: ¡No tenemos ningún interés por convencer a nadie y a nadie obligamos! Así pues, rogamos que, por respeto a nuestras creencias y a la memoria de nuestra hija, se abstengan de intentarlo quienes se acerquen a la experiencia con desconfianza, malintencionadamente, con ánimo de entretenimiento o con la sola intención de satisfacer su curiosidad. En ese caso, seguramente, no experimentarán nada positivo quizá sí, un contacto con aquellos seres dañinos de los que hablé más arriba, algo muy peligroso, y únicamente nos harían perder el tiempo, la energía y la ilusión que ponemos, para poder ayudar a quienes verdaderamente se acercan a “El vuelo de la mariposa” motivados por el amor y la necesidad de consuelo.

Naturalmente, no cobramos nada por nuestro cometido. Ahora bien, quisiéramos sugerirles que, a modo de «gesto de agradecimiento a la Luz Infinita», contribuyesen con alguna O.N.G., o socorrieran al “pobre de la esquina” mediante alguna donación. Nosotros les proporcionaremos ,si me los piden, los folletos de dos de ellas que nos han parecido representativas: Manos Unidas y/o Médicos sin Fronteras. Estos folletos se los llevarán a casa. Podrán rellenarlo con su donativo y su número de cuenta, y mandarlo por correo a la dirección de la institución, o bien, podrán ingresar en un banco la cantidad que deseen, ya que cada folleto trae el número de cuenta de la organización.

Queremos dejar claro que nada nos interesa, y por lo tanto nada queremos saber, respecto de lo que hagan sobre esto. Nuestra función termina aquí.

 

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Una técnica que ayuda en el proceso de duelo

Si quieres conocer nuestra experiencia personal, ahí tienes escrito lo que nos pasó. Ten en cuenta que los artículos son cronológicos y los más antiguos son los primeros. Para saber en orden, debes leer al revés: de abajo a arriba.
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